El fútbol moderno tiene su definición establecida por la FIFA, aunque este concepto se refiere a la creación del fútbol como deporte y no a la nueva corriente a la que se ha subido casi todo el balompié.

El máximo organismo del fútbol a nivel internacional entiende que el fútbol moderno unifica todas las variantes de juego de pelota (Calcio florentino de Italia, fútbol gaélico de Irlanda, Ts’uh Kúh chino, el juego de la pelota mesoamericano…). Para ser más exactos, el inicio del fútbol se fija en 1863, coincidiendo con la fundación de The Football Association (FA), denominada la organización más longeva del balompié. Otro de los puntos de inflexión en lo que se refiere al punto de partido de este deporte es la separación entre el fútbol y el rugby.

Una vez hemos aclarado qué entiende la FIFA por fútbol moderno, vamos a explicar en qué consiste esta nueva corriente que ha transformado el deporte rey en las últimas tres décadas. A raíz del cambio que se dio en el balompié nació una corriente llamada Odio eterno al fútbol moderno (Against Modern Football).

Ya hablamos sobre esta corriente en la review del libro de Miquel Sanchis y Carlos Roberto, pero ahondaremos un poco más en este artículo.

DEFINICIÓN DE LA NUEVA CORRIENTE – FÚTBOL MODERNO

No se puede decir que haya una definición oficial de este concepto, o por lo menos que se pueda considerar como una referencia. Sin embargo, la nueva corriente del fútbol moderno se puede definir como la transformación del balompié en un movimiento organizado y enfocado al negocio, convirtiendo a los equipos en empresas y a los aficionados en clientes o consumidores.

El fútbol moderno ha convertido el sentimiento en un movimiento organizado.

Bill Biss – editor en la revista STAND

Cuando el aficionado pasa a ser un número que forma parte de un total, el dibujo y la percepción del fútbol se vuelven borrosos. El sentimiento y pasión en la grada no se puede comprar, pero sí que se puede apagar como se va viendo en algunos estadios que han pasado de ser la casa de sus aficionados a un desfile de turistas que ni sienten ni padecen.

En la NBA este concepto llegó incluso antes, y ahora es muy posible poder ir a un partido, ver perder a los Knincks en casa y que los jugadores locales se vayan al vestuario con una sonrisa en la boca…

‘Odio eterno al fútbol moderno’ (Against Modern Football)

Volviendo a la revista STAND, en el verano de 2012 sacó un número titulado Against Modern Football. La corriente que ha nacido a raíz del cambio que ha dado el balompié se llama ‘Odio eterno al fútbol moderno’. En pocas palabras, se opone a que se olviden los colores, la historia, la tradición heredada de padres a hijos, las leyendas de un club y la pasión cuando hay partido.

El Ajax, uno de los inventores del fútbol moderno

El paso del deporte al negocio ha permitido que el crecimiento económico de los equipos y profesionales de élite haya sido meteórico. A más dinero tiene un club, más puede pagar por traer a un jugador… Y así, hasta que la FIFA se inventa lo del fair play financiero para que no se les vaya de las manos algo que se les descontroló hace años.

En la actualidad, podemos ver a presidentes de equipos importantes que son hinchas del club, e incluso, que ni les gusta el deporte en sí. Atrás quedan los tiempos en los que podíamos ver a presidentes entregados a la causa de su equipo, que vivían con pasión todos los partidos y que disfrutaban y sufrían con su equipo.

Estadios venidos a menos, entradas más caras

El negocio del fútbol ha ido avanzando en cada una de las partes en las que se podía monetizar este deporte. Más allá del merchandising sobreexplotado, el primer punto en atacarse fueron los estadios de fútbol.

Los estadios han pasado a ser complejos de ocio en los que rara vez se puede ver un atisbo de pasión en sus gradas. De las pocas cosas buenas que ha podido traer este cambio es la erradicación de los ultras de los estadios de buena parte del mundo. Los radicales no deben tener sitio en un estadio en el que deberías poder ir con tu hijo, sobrino o nietos a ver a tu equipo sin miedo a que les pueda pasar algo.

La conexión de los jugadores con la grada es cada vez más esporádica. Ahora es noticia que un jugador conecte con su afición… Eso ya dice mucho de lo mucho que nos hemos alejado del modelo inicial del balompié. Es muy difícil ver a un jugador que fiche por el club de sus colores, porque el objetivo no es defender sus colores, si no saltar de equipo en equipo para poder ganar títulos y tener una ficha más alta.

Hasta hay aficionados que defienden que un canterano se vaya del club que le ha formado simplemente por ganar más. El aficionado ya ha interiorizado que el deporte es un negocio y que los futbolistas hacen bien en intentar ganar más títulos y más dinero… Queda lejos esa figura de futbolista que desarrolla su carrera en el equipo de su vida. De hecho, se ven como casos raros y que toda afición anhela tener, pero que muy pocas pueden disfrutar. Los casos de Totti, Puyol, Maldini, Giggs, Zanetti, Del Piero… cada vez menos comunes.

Ahora hay otro modelo que añade una etapa previa a la retirada de los jugadores: ir a una liga menor en los últimos años de carrera profesional. En esa línea podríamos incluir a Steven Gerrard, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, De Rossi…

La Ley Bosman, el inicio de todo

No podemos hablar de fútbol moderno y no mencionar la Ley Bosman. Jean-Marc Bosman, mediocentro belga de los 90′, puso en tela de juicio la decisión de su equipo a no dejarle ir tras terminar su contrato y se fueron a los tribunales. Cinco años más tarde, la justicia terminó dando la razón a Bosman concediendo a los futbolistas el derecho de convertirse en agentes libres al finalizar sus contratos.

Además, se incluyó la posibilidad de que los futbolistas de la Unión Europea pudieran jugar en otro país al suyo dentro de los países afiliados a la UE. Eso significó que algunos países empezaran a invertir menos en su cantera poniendo los ojos en jóvenes prodigios de países remotos. En este sentido, equipos como el Athletic Club son un ejemplo de seguir apostando por jugadores formados en su cantera y de su tierra.

Como anécdota curiosa de hace poco, en la final de la Europa League que disputaron Chelsea vs Arsenal en Bakú, solo hubo un jugador inglés en el campo… Está claro que el fútbol moderno ha dado pasos muy concretos en lo referente a la captación de talento en todo el mundo, pero el desarraigo de los clubs al jugador local puede llegar a límites insospechados.

Juan Mata, rara avis en el fútbol moderno

Dentro del fútbol moderno, podemos encontrar algunas excepciones que pueden aportar algo de luz en medio de la penumbra actual. Juan Mata ha sido el principal propulsor de Common Goal, una iniciativa que busca concienciar a los deportistas de élite con la parte menos agraciada de la sociedad.

El asturiano fue el primero en donar el 1% de su salario y ha animado a que otros futbolistas y deportistas se hayan unido a esta causa. Es una pequeña acción que en sí, no va a hacer que volvamos a un fútbol más humano. ¿El fútbol moderno ha llegado realmente para quedarse o se revertirá esta situación?