Lo reconozco, no soy de Marcelino. No lo era cuando llegó, tampoco me sumé al carro después y sigo sin serlo ahora, pese a haber conseguido el objetivo en LaLiga. Sin embargo, eso no quita que reconozca la gran segunda vuelta que se ha hecho, consiguiendo la clasificación para la Champions League en la última jornada, tras remontar más de 10 puntos al Sevilla desde enero.

A eso, sumemos las semifinales de Europa League (realidad vestida de acierto rival) y una final de Copa del Rey que hace soñar al valencianismo con un título 11 años después. Pero esto, en enero, era simplemente un sueño en la mente de Marcelino o más bien una ilusión. El objetivo de la cuarta plaza estaba muy lejos y el equipo daba síntomas claros de no poder revertir la situación cosechando muchos empates y alguna derrota.

Al acierto de Marcelino en la segunda vuelta, hay que sumarle la confianza de Mateu Alemany en el técnico. En otros tiempos, y con los números del entrenador asturiano, peor suerte corrieron otros técnicos en el banquillo ché. Nuno, por ejemplo, no hizo peores números que su homólogo pero la paciencia fue menor. Igual el luso no hubiera conseguido revertir la situación como se ha hecho en esta temporada y todo esta comparación es un sin sentido… nunca lo sabremos.

Más allá de querer caer en comparaciones (odiosas), quiero poner en balanza el mérito de lo conseguido con respecto a lo que se debería exigir a Marcelino con la plantilla actual. En números, el equipo ha sido peor que la temporada pasada en LaLiga, pero hay que sumar la final de Copa y las semifinales de la EL. Recordemos cuáles eran los objetivos:

  • Cuarta plaza en LaLiga ✅
  • Competir en la Copa del Rey (mínimo semifinales) ✅
  • Champions League: pasar la fase de grupos. 🚫

Dos de tres, sería un 6,66/10, aunque le daría una puntuación de 7,5/10 por haberse plantado en la final de Copa y haber llegado hasta las semifinales de la EL. Sin embargo, estamos hablando de un Valencia CF que contaba con una inversión y plantilla que bien puede ser la mejor de su historia. Añadimos que es una fecha histórica, el Centenario del club, un año de ilusión y valencianismo en puro estado.

Marcelino saluda a la afición desplazada a Valladolid
© Valencia Club de Fútbol

Eso significa que todo lo sucedido de agosto a enero ha sido sufrimiento para la afición que ha visto como de un proyecto ilusionante se pasaba a un equipo sin rumbo (corregido, finalmente). Que el año señalado en el calendario se vio amenazado con un fiasco total, pero que está terminando con un final bonito.

Aunque también hay que decir que esta temporada el ritmo de los equipos que aspiraban a la cuarta posición ha sido distinto que el año pasado. El Villarreal ha luchado por no descender, el Getafe ha hecho 4 puntos más que la temporada pasada y el Sevilla ha acabado en sexto lugar después de desinflarse tras un buen arranque.

Con todos estos datos, sigo sin ser de Marcelino por su forma de entender el fútbol o lo que este equipo proyecta en el campo. Eso no quita que le dé las gracias por haber revertido la situación y que me encantaría que pudiéramos volver a celebrar un título en el año del Centenario.

¡Título más que celebrado! El Centenario del Valencia CF muy bien coronado con la consecución de la Copa del Rey. ¡Temporada de 10!