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La polémica está servida con los partidos de LaLiga de los lunes y los viernes. La juez de Competición de la RFEF ha decidido que los horarios de los partidos de LaLiga Santander deberán ser entre sábado y domingo, salvo que la Federación autorice lo contrario de forma expresa.

A efecto prácticos, los horarios ya han sido cambiados adaptándose a esta nueva realidad aunque puede quedarse en papel mojado si LaLiga recurre mediante la justicia ordinaria. En ese caso, con una simple medida cautelar dejarían sin peso la decisión tomada y los horarios volverían a incluir partidos los viernes y los lunes.

De momento, los horarios no marcan ningún partido fuera del fin de semana a falta de la vista que tendrá lugar entre la RFEF y LaLiga con la justicia ordinaria la primera semana de agosto.

Los principales perjudicados serán los operadores que habían contratado los partidos de estos días, que no saben a qué atenerse y cómo proceder. Lo que sí que podrán hacer es pedir una indemnización en el caso de que la resolución dé la razón a la RFEF, algo que tendrá un coste elevado para LaLiga.

La teoría está ahí y el debate está abierto: ¿Se deben permitir los partidos fuera del fin de semana? La realidad es que las gradas de los estadios que acogen los partidos en lunes o viernes muestran una entrada mucho más pobre que el resto de encuentros que se juegan en sábado o domingo. De hecho, una de las imágenes de la temporada pasada fue ver a aficionados del Alavés, paseando un ataúd por las gradas de Mendizorroza en clara protesta contra los horarios del nuevo fútbol moderno que se ha apoderado de LaLiga.

Protesta contra el fútbol moderno en Mendizorroza
La afición del Alavés ofició el funeral del fútbol

La expansión de LaLiga a todo el mundo no debería ser a costa de empeorar los horarios y las condiciones a los aficionados locales que son los que soportan el peso social y económico de la gran mayoría de clubes. Para equipos como Real Madrid, FC Barcelona o Atlético de Madrid que pueden contar con ingresos diferentes a los propios de recaudación de dinero por entradas o merchandising a nivel local igual es una medida buena, pero el resto de equipos sale perdiendo.

Los cambios en la competición nacional se llevan a cabo sin tener en cuenta al aficionado, convirtiendo el fútbol en un negocio que puede tener los días contados. Ya puedes retransmitir los partidos en todo el mundo que si los estadios están vacíos, el fútbol no tiene sentido. Sin irnos muy lejos tenemos ejemplos de otras competiciones que ponen al aficionado local como protagonista del campeonato (Bundesliga), pero los intereses cortoplacistas de explotar al máximo esta gallina de oro parecen estar por encima.