DEBUT DE AIMAR EN MESTALLA
9Nota media
Emotividad9
Calidad9.8
Táctica8
Coraje9
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9.5

Pablo César Aimar, uno de los jugadores más prometedores del fútbol argentino, fichaba por el Valencia CF un 30 de enero de 2001. Un fichaje ilusionante que llegó casi al cierre del mercado invernal y tras pagar un montante de 3.500 millones de pesetas (21M de euros aproximadamente) a River Plate.

Algunos ilustres jugadores argentinos lo definían como «un jugador diferente», «que iba un segundo por delante en el juego», Diego Armando Maradona indicaba que era «el jugador que más le gustaba»… Con esta carta de presentación llegaba Pablito Aimar a Mestalla, al que solo le faltaba saltar al campo y demostrar todo lo que podía aportar sobre el césped.

Su estreno no llegaría hasta el 14 de febrero de 2001, en el tercer partido de la segunda fase de grupos de la Champions League. En frente, el Manchester United de Sir Alex Ferguson, un conjunto temido en toda Europa  y que partía como favorito sobre el papel. Por su parte, el Valencia CF -dirigido por Héctor Cúper- sorprendía con una alineación que incluía al nuevo fichaje de apenas 21 años en un partido en el que se jugaban la primera plaza del grupo.

En medio de toda esta expectación, tuvo lugar una de las anécdotas de la noche. El número asignado a Pablo Aimar era el 22, pero ese dorsal ya había sido utilizado por Líbero Parri a principio de temporada. Tras la cesión del mediocentro al Elche en el mercado invernal se liberaba el dorsal, pero no se podría utilizar en esa edición de la Champions. El dorsal ’35’ debía ser el que luciera el pequeño genio argentino, pero en ese partido lo hizo con el ’22’. Años después, en una entrevista concedida al diario Levante-EMV, contaba con gracia este asunto. “Al final me dejaron jugar con la ’22’, pero el resto de la Champions la jugué con el ’35’”.

Con una camiseta que le venía grande y un error en el número de su camiseta, Aimar firmó un debut memorable en Mestalla

Debajo de una intensa lluvia invernal, el ’22’ del Valencia saltó al campo en la que parecía una noche de batalla táctica y física. Le bastaron un par de jugadas para entrar en contacto con el balón y dejar entrever que el conjunto ché no había fichado a un jugador cualquier. Pese a no tener una gran corpulencia, el pequeño mediapunta argentino iba camino de firmar un debut inolvidable en esos 90 minutos frente al United.

Balón pegado al pie, facilidad para la conducción y una visión de juego que rompía líneas en la ordenada defensa rival. Sin excesivas florituras y con movimientos acompasados y armónicos empezó a encandilar a la parroquia valencianista. Sorprendía la facilidad con la que se movía con el balón pese al estado del césped por la lluvia, no tenía problema en recibir, pisadita y tocarla fácil. El juego que desplegaba el ’22’ hacía que pasaran cosas, su influencia en el juego de ataque del equipo local hacía que no pasara desapercibido en ninguna fase del encuentro.

Más allá de la calidad que demostraba, lo que también sorprendía era el carácter y personalidad pese a su temprana edad. Pidiendo y buscando la pelota, dejándose ver entre líneas, filtrando balones al área como si llevara toda la vida como blanquinegro…

Al frente de ese Valencia se encontraba Gaizka Mendieta, que conectaba con Aimar como si llevaran años compartiendo vestuario. De esa conexión nació una de las mejores ocasiones del partido. Conducción del Payasito arrastrando defensas para abrir un agujero en la defensa de los red devils y dar un pase de fantasía que no terminaba de concretar Mendieta en el área pequeña con la zaga del United achicando como podía. También destacable la acción que regalaba al Kily González y que tampoco acabó en gol. Pese a las acometidas locales, la delantera valencianista no pudo batir a Fabien Barthez y el marcador no se movió (0-0). No trascenderá el resultado final, pero sí el debut de Pablo Aimar con el Valencia, deslumbrando en medio de una lluvia que calaba Mestalla con la música de la Champions de fondo.

Un partido de Champions, un rival de época y Mestalla enamorándose de otro pibe inmortal.

Finalmente, el partido que se esperaba duró, intenso y táctico dio paso a la primera exhibición del potrero de Río Cuarto. Jaap Stam y Wes Brown defendiendo la retaguardia y la dupla Paul Scholes-Roy Keane en la medular… casi nada. Un partido de Champions, un rival de época y Mestalla enamorándose de otro pibe inmortal.