El mundo del fútbol en cuanto al tratamiento de sueños es una moneda de doble cara con el slogan de la madre de Forest Gump grabado a fuego, “En la vida nunca sabes lo que te va a tocar”. Evidentemente, el fútbol no es el único deporte que soporta esta realidad, pero al ser el más extendido y practicado en todo el mundo, es de justicia poner de manifiesto que es felicidad en el deporte rey.

Lo que sí tienen claro todas las jóvenes promesas desde bien pequeñitas y pequeñitos es que deben de despedirse de las tardes con amigos, los fines de semana en el pueblo o tener toda la tarde para estudiar y hacer los deberes, el fútbol (aunque no remunerado en sus inicios) empieza a ser un trabajo desde muy pronto.

Todo aquel que se ha sentado alguna vez en un vestuario junto a otros compañeros defendiendo una camiseta, es conocedor de todo lo que esto conlleva. Respeto por los compañeros, dedicación individual y colectiva, admiración por los entrenadores, amor por la camiseta, júbilo por las victorias, la soledad de la derrota… Todos estos puntos dan forma a un juguete fuerte en apariencia pero muy frágil en cuanto a un contenido que se puede romper en cualquier momento.

Si no es así, que se lo digan a los chavales que acaban de ser campeones del Europeo SUB-21 y que muy pronto tendrán la posibilidad de representar a España en unos Juegos Olímpicos, un honor que sin duda está al alcance de muy pocas personas dentro de un país. Siguiendo el hilo, hay que hablar de cómo estos chavales que han pasado como una apisonadora por encima del resto de las canteras de Europa, se encuentran en sus clubes con una situación que dista mucho de la realidad que viven en estas mini concentraciones.

El caso más claro y evidente es el de Dani Ceballos, el jugador andaluz puso a Europa en Alerta Roja de “tenemos una nueva estrella” tras su primer Europeo SUB-21, cuando siendo jugador del Betis maravillaría a toda Europa con sus pases, sus regates, su calidad y sus goles llevando a España a la final que perdería posteriormente contra Alemania.

Tras este salto al estrellato sería llamado para formar parte de uno de los clubes más grandes del mundo, el Real Madrid, donde a pesar de atesorar una increíble calidad no acaba de hacerse con la titularidad indiscutible y todos los pronósticos y apuestas lo colocan fuera del Bernabéu.

Tras dos años sin pena ni gloria en el club blanco, Dani volvería a disputar el Europeo SUB-21 con España con muchas ganas de demostrarle a todos los que no han confiado en el durante la temporada su valía y sus ganas por hacer las cosas bien. Seguramente su todavía actual entrenador Zinedine Zidane habrá visto como todos, el nivel que atesora este jugador, pero estrellas mediáticas de los países vecinos parece que están siempre por delante de los jugadores que nos encargamos de formar e intentar hacer grandes en nuestro país.

Thiago Alcantara y Mata, dos españoles que también han recibido este galardón, ya han tenido que hacer las maletas y apostarlo todo por triunfar en equipos de la Bundesliga y la Premier League respectivamente. Al igual que Fabián, el último elegido como mejor jugador de este torneo que defiende en Italia la camiseta del Nápoles.

La historia evidencia que educamos, enseñamos y desarrollamos el talento de los mejores jugadores de Europa, pero también está evidenciando que no somos quienes de aprovecharla en favor de nuestra Liga.